En medio de una discusión
acerca de las «formas» de la adoración algo absolutamente insignificante que,
no obstante, distrae a muchos. Cristo lleva a la mujer a pensar en la esencia
de la adoración. Jesús utiliza la frase «verdaderos adoradores», lo que nos
indica que existe una clase de adorador que en realidad no lo es; es, más bien,
uno que asume el papel de adorador. Es decir, conoce las posturas y las frases
del adorador y las imita, normalmente cuando otros le están observando. La
característica más sobresaliente de esta persona es que solamente «adora» en
las reuniones.